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Constituciones Lumen Gentium y Dei Verbum

Constitución Lumen Gentium

La LG expone la autocomprensión fundamental que la Iglesia tiene de sí misma, su naturaleza y su misión ante sus propios miembros y ante el mundo. Su finalidad es por tanto, exponer el el marco general para comprender las realidades eclesiológicas fundamentales. Es por tanto considerada la espina dorsal del Concilio Vaticano II. Está dividida en 8 capítulos. En los dos primeros se abarca el misterio de la Iglesia y su realización histórica. Nuestro Señor Jesucristo, quien por voluntad del Padre se hace hombre y con su muerte y resurrección realiza la redención (LG3), funda la Iglesia que es en Él "como un sacramento" o signo e instrumento de la unión íntima con Dios (LG1).

Los capítulos 3 y 4 exponen la constitución de la Iglesia y su estructura tal como fue deseada por Cristo y se proponen nuevamente de manera dogmática el primado del romano pontífice como sucesor del apóstol Pedro, su magisterio infalible, y la doctrina de la sucesión apostólica (LG18), la cual enseña que los obispos por institución divina son los sucesores de los apóstoles y en ellos perdura el oficio de apacentar la Iglesia. Define también que este colegio apostólico no tiene autoridad, a no ser que se considere en comunión con el Romano Pontífice (LG22). De esta manera la Iglesia está organizada en una jerarquía tripartita (obispos, presbíteros y diáconos) (LG28). Por tanto, así como estos ministerios son imperecederos, también lo es la Iglesia que subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él.

Los capítulos 5 y 6 exponen la vocación de la Iglesia de transmitir la santidad de Dios manifestada por Jesucristo y comunicada por el Espíritu Santo, de manera que se recuerda y reafirma que todos los creyentes independientemente de su estado o condición están llamados a la santidad (LG40).

Los capítulos 7 y 8 exponen lo que es la Iglesia en su totalidad e individualidad, en sus santos y la Virgen María. Se profundiza en esta sección en el dogma de la comunión de los santos, y los estados de la Iglesia: aquellos que vivimos en la tierra formamos parte de la Iglesia militante o peregrina, los que están ya en el cielo y gozan de la visión beatífica pertenecen a la Iglesia triunfante, y finalmente los que habiendo muerto, se preparan para entrar en el cielo purificándose en el purgatorio de sus pecados pertenecen a la Iglesia purgante. Importante en la comprensión del dogma es entender que la unión entre los fieles independientemente de su estado de ninguna manera se interrumpe, antes bien, según la constante fe de la Iglesia, se robustece con la comunicación de bienes espirituales (LG49). A esto se suma que a aquellos que ya pertenecen a la Iglesia triunfante les veneramos por su ejemplaridad, pero más aún con el fin de que la unión de toda la Iglesia en el Espíritu se vigorice por el ejercicio de la caridad fraterna (LG50).

Respecto a la Santísima Virgen María, recuerda que recibe justamente un culto de veneración especial (hiperdulía) (LG66), es verdaderamente madre de Dios (theotokos), siempre virgen antes, en y después del parto en todo sentido (mental, corporal y espiritual) y asunta en cuerpo y alma al cielo (LG59).

Constitución Dei Verbum

La Dei Verbum o Constitución dogmática de la divina revelación es otro de los documentos fundamentales del Concilio Vaticano II. Su valor doctrinal fue objeto de una notificación el 15 de Noviembre de 1965 que reitera otra notificación del año anterior el 6 de Marzo de 1964. En ellas se afirma que aunque la doctrina que expone dicha constitución en su conjunto no incluya ninguna definición dogmática, en sentido técnico es irrevocable, ya que se trata de una proposición hecha con autoridad que obliga en conciencia.

Su doctrina se encuentra en perfecta continuidad con los concilios anteriores, tanto al decreto De Canonicis Scripturis del Concilio de Trento, como la constitución dogmática Dei Filius, del Concilio Vaticano I.

Está dividida en 6 capítulos. En el capítulo 1 se aborda la naturaleza misma de la revelación, la cual es descrita como una auto-revelación del mismo Dios de la cual Cristo es su mediador y su plenitud. Debido a que el Antiguo Testamento fue una preparación para el evangelio, y en la persona de Jesús se manifestó de forma decisiva, no hay que esperar ya ninguna revelación pública antes de la venida del Señor.

En el capítulo 2 aborda la transmisión de la revelación y el tema de la suficiencia material de las Escrituras, concluyendo que:

-La Escritura y la Tradición brotan de un mismo manantial
-Están unidas en una misma corriente y tienden a un mismo fin
-La Iglesia no saca únicamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado.

Queda además clara su relación con el Magisterio "que no está por encima de la Palabra de Dios sino a su servicio" para interpretarla de manera auténtica (DV10).

El capítulo 3 aborda el tema de la inspiración e interpretación de las Escrituras, las cuales son inspiradas por Dios y libres de error en lo referente a la salvación. Recuerda también la importancia de los géneros literarios, de manera que hay que leer e interpretar la Escritura con el mismo Espíritu con que fue escrita, y comprender los textos en su contexto en el recurso de la Tradición viva de la Iglesia.

Respecto al Antiguo Testamento (capítulo 4) recuerda que "aunque dichos libros contengan también algunas cosas imperfectas y adaptadas a sus tiempos, demuestran, sin embargo, la verdadera pedagogía divina. Por tanto, los cristianos han de recibir devotamente estos libros, que expresan el sentimiento vivo de Dios" (DV15).

El capítulo 5 es de particular importancia porque se reafirma la historicidad de los evangelios, de manera que la tarea de los autores sagrados es descrita como verdaderamente redaccional, al seleccionar, sintetizar y transmitir fielmente los hechos y enseñanzas de Jesús.

Por último el capítulo 6 se aborda el tema de la supremacía de la Escritura en la vida de la Iglesia por lo que recomienda a los fieles su lectura asidua.


Fuente:

Arráiz, José Miguel. Curso Online - Para conocer el Concilio Vaticano II
http://apologeticacatolica.org/Documentos/Concilios/VaticanoII/ParaConocerElCVII.html, 09/07/2013

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