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Artículos y Noticias

El de México, un gobierno paralizado



"...quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo" (Is 1,16-17).

Notidiócesis, 7 de noviembre de 2014.- Por el desarrollo de los últimos acontecimientos, se extiende más la idea de que tenemos un gobierno que no sabe ni qué hacer ni hacia dónde va. La impresión es que las muertes en Ayotzinapa y la desaparición de 43 de sus normalistas (y que según las últimas noticias están murieron calcinados) descompuso el panorama próspero que el gobierno  trataba de presentar, con una serie de reformas que estaban "Moviendo a México" y que con el tiempo acarrearían progreso, crecimiento económico y bienestar para todos los mexicanos.

La buena fama internacional de este gobierno, construida con base en giras, declaraciones en organismos mundiales y premios de organizaciones poco conocidas, se vino abajo por acontecimientos que muestran ese otro lado, el lado oscuro y vergonzoso de nuestra realidad nacional.

Que hay una terrible ineficiencia en las instituciones que tenemos, queda por demás demostrado con el más de un mes que ha pasado desde la desaparición de los 43 normalistas, sin que haya resultados concretos a pesar de que en Iguala están concentradas todas las dependencias que supuestamente se especializan en investigación y trabajo de inteligencia. Así, no es de extrañar que haya más de 25 mil desaparecidos en los últimos años sin que nadie sepa qué pasó con ellos y ni siquiera se haga un esfuerzo por investigar.

Ante los hechos de Guerrero, el gobierno federal ha recurrido al mismo método que aplicó en Michoacán: un cambio de gobernador, meter algunos a la cárcel, nombrar un delegado que prácticamente asume la tarea de gobernar -en este caso Rosario Robles-, prometer "todo el apoyo del gobierno federal", inyectar una gran cantidad de dinero (en el caso de Michoacán fueron 43 mil millones de pesos y en Guerrero se han prometido 30 mil mdp) para "restablecer el tejido social"... y esperar tal vez a que haya otro acontecimiento que nos distraiga. Por cierto, no hay información sobre lo que sucedió con aquellos 43 mil millones de pesos enviados a Michoacán, ni qué efecto ha tenido su esperada aplicación para mejorar la situación.

Vimos al presidente Peña reunido con el gobernador sustituto de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez, quien fuera secretario general de la Universidad Autónoma de Guerrero, que le pidió todo el apoyo para su gobierno el cual durará siete meses antes de la siguiente elección. Hablaron de "una nueva era para el estado", aunque podríamos preguntarnos qué se puede lograr en siete meses si continúan al frente las mismas dependencias y con el mismo personal, con las mismas policías en todos los municipios, ineptas, corruptas, infiltradas por el crimen organizado...

La desaparición de los normalistas, de por sí trágica, ha tenido otras varias consecuencias indeseables para la sociedad: una gran cantidad de manifestaciones en todo el país, huelgas en diversas universidades y escuelas de educación media y superior, bloqueos de calles y carreteras, incendios de presidencias y edificios públicos, saqueos de tiendas y negocios, y el aumentado temor de presidentes municipales y jefes de las policías para usar la fuerza e imponer el orden ante los desmanes de los manifestantes. El temor de ser tachados de represores es la causa de que la policía en muchos lugares se limite a ver todos estos  desórdenes sin intervenir o que, incluso, en casos como el secuestro de autobuses para ir a alguna concentración, éstos son escoltados por los mismos policías para que nadie los moleste.

Todas estas manifestaciones, apoyadas por supuesto por  las organizaciones que aprovechan cualquier ocasión para hacerse sentir, como el Sindicato Mexicano de Electricista, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, los 400 Pueblos, etc., para muchos son expresiones legítimas de inconformidad popular dada la gravedad del caso. Pero sin duda lo que empeora la situación, más que otra cosa, es la incapacidad demostrada por el gobierno para llegar a un resultado y presentar un plan creíble para que esos casos no se repitan.

Entre más pasan los días, aparecen otros detalles de la relación de la normal rural de Ayotzinapa con el crimen organizado, de la esposa del presidente municipal de Iguala con los criminales e incluso del mismo gobernador con ellos.

Todavía falta mucho por descubrir en el caso; sin embargo, cada vez con mayor claridad, se observa hasta dónde ha penetrado el delito en las estructuras de algunos estados, y realmente no es arriesgado el afirmar que ninguno se escapa.

En estos días el Presidente Peña habría realizado una gira internacional de diez días para reunirse con líderes mundiales. Casi podríamos asegurar que en las conferencias de prensa que ofrecerá, las preguntas no versarán sobre el brillante porvenir económico del que muchos dudamos, sino sobre desapariciones, fosas clandestinas, inseguridad y corrupción... Esperamos que dé respuestas convincentes.


Comisión Diocesana de Pastoral Social, Arquidiócesis de Chihuahua.

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