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“EL ABORTO ME QUITÓ LA CAPACIDAD DE AMAR”
“Te quedas con el dolor, con el vientre vacío y con un corazón lleno de amor, de dolor, de tristeza  y de culpa”
ACI, 7 de mayo de 2015.  Luego de haber intervenido en la discusión de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados sobre el proyecto de ley de despenalización del aborto en Chile, Sonia Bastidas, una mujer a la que le practicaron un “aborto terapéutico”, manifestó su rechazo a la iniciativa legal y afirmó que “el aborto me quitó la capacidad de amar”.

“¡El aborto no es una solución!”, dijo Bastidas a los medios que la esperaban afuera del Congreso.

“El gobierno nos está mintiendo. Yo les digo que el aborto no es la solución, el aborto es una puerta más a que la muerte te invada te acompañe y te quite la capacidad de vivir y de amar. El aborto me quitó la capacidad de amar. Después tuve a mi hija y no la pude amar. Recién la vine a amar después de 32 años cuando el Proyecto Esperanza me ayudó a sanar mis heridas que me dejó el aborto”.

“Yo fui víctima de un aborto terapéutico en Ecuador donde está despenalizado. Nadie me acompañó. Me sacaron a mi hijo de mi vientre pero no dentro de mi corazón y de mi cabeza. Lo llevo de por vida”, relató.

A Sonia le propusieron someterse a un aborto terapéutico diciéndole que esto le permitiría continuar con su vida, pero “¿de qué vida me hablaron? De una vida llena de dolor, de culpa, de ansiedad, de angustia donde el plato de comida, cajetilla de cigarrillos y la botella de bebida fueron mi consuelo”.

Sonia explicó que después de someterse al aborto “te quedas con el dolor, con el vientre vacío y con un corazón lleno de amor, de dolor, de tristeza  y de culpa”.

Este sentimiento de culpabilidad nace de la propia conciencia “porque si para una madre el dolor de perder a un hijo es inagotable, más dolor es cuando esa madre decidió que su hijo no naciera, decidió matar a su hijo”.

El 4 de mayo la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados se reunió para discutir el proyecto de ley de despenalización del aborto alentado por el gobierno de Michelle Bachelet. En esta ocasión fueron invitadas varias organizaciones con diferentes posturas, entre ellas el Proyecto Esperanza que acompaña a mujeres y hombres que sufren el síndrome Post Aborto.

La Directora Ejecutiva del Proyecto Esperanza y coordinadora de Chile es Vida, Elizabeth Bunster, dijo que el proyecto de despenalización de aborto no responde a “las verdaderas necesidades de la mujer” e “incluso abre la puerta a dañar a muchas más mujeres”.

“Bajo ninguna circunstancia es una ayuda o una solución. Por eso hacemos un llamado a nuestros legisladores, al poder Ejecutivo, a dar respuesta de forma solidaria, reconociendo que la mujer tiene un ámbito físico pero también emocional, y ese vínculo emocional con el hijo nunca se destruye y dejamos a una mujer dañada".

En tanto, Adriana Avendaño, miembro del directorio del Proyecto Esperanza dijo a ACI Prensa que “la experiencia nos dice que al mostrar alternativas de ayuda y acompañamiento, la mujer cambia de opinión frente a la posibilidad del aborto incluso en caso de violación que en su mayoría son víctimas de alguien cercano al hogar y una ley así podría dejar impune al agresor”.

En caso de riesgo de vida de la madre, afirmó, “el médico sabe que debe actuar tratando de salvar a los dos pacientes si por efecto indirecto muere el niño, eso no es un aborto”.

“En caso de inviabilidad fetal, si una mujer es acompañada con profesionales de distintas áreas, ella podrá llevar a término su embarazo y podrá conocer a su hijo aunque sea por minutos que viva, amarlo y sabrá que hizo todo por su hijo, lo que la dejará con una paz en el alma y sin el sentimiento de se evitó que naciera”.

En paralelo, mientras se discutía el proyecto de ley, las Mujeres de Blanco se manifestaron de forma pacífica a la salida del recinto en defensa de los derechos de la mujer y pidiendo una solución real para las madres con un embarazo vulnerable.

"Hacemos este acto porque sabemos que una mujer no aborta por una decisión propia, sino por abandono, por soledad, por coerción, por falta de oportunidades y miedo”.

“Que un grupo de personas decidan, desde el Estado, la muerte de nuestros hijos, en vez de jugársela por resolver los verdaderos problemas de las mujeres, nos parece un acto de cobardía”, destacó María Paz Vial, quien también es parte de la organización.

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